miércoles, 4 de julio de 2012

Amante

Se había ido a Salta recuerdo. Escapando del amor, y se había llevado a mi hijo en su viaje. Y me pedía que fuera a buscarlo a la terminal, como si fuese que yo no tenía nada mas que hacer en mi vida que pensar en el (no hacía mas nada porque había dejado la facultad). El llegó antes que yo fuese a darle la bienvenida, ja. Pensé que íbamos a tener sexo, pero creo que el muchacho tenía ansiedad entre regresar y no regresar a su casa.
Se aferraba a mi todavía no lo comprendo. Yo no podía solucionar sus problemas, no podía terminar o enfrentar sus sentimientos. Por otro lado se acercaba nuestro viaje y tenía miedo. Pensé que cuando su Chilena regresara el no iba a querer verme mas. Y yo había reservado el hotel y si no me equivoco tenía los pasajes listos. Incluso conocí a su madre.
Esa semana fue como una crónica de una muerte anunciada. La noche del ocaso estuvimos charlando antes, de sexo claro. De las ganas que teníamos. De nuestro futuro encuentro. Y yo esa noche salí, cuando regrese a recostarme, le mandé un mensaje y nunca contestó.
Al otro día despierto con la noticia que se había reencontrado sexualmente con su ex. Su estado del msn parecía que se había muerto y yo no sabía que decirle. Si consolarlo, porque me generaba eso, por otro lado no quería verlo. Quería que afronte sus tristezas, a veces intentaba que el arregle su vida para sentirme que lograba arreglar mis fiascos con BEATLES. Pero me pidió verme.
Hacía un calor insoportable y como siempre NO PUDE DECIRLE NO. Pensé que quería hablar, el siempre hablaba conmigo. Pero no. Quería sexo. Quería tenerme. Penetrarme, como si con eso lograse mejorar la noche anterior.
La bronca hizo de esa tarde una de las mejores noches de sexo. Las mejores. Pero al mismo tiempo una de las mas tristes.
Salímos luego a caminar. Y necesitaba estar sola, necesitaba sentirme bien. Me dejó en una plaza y e no quería dejarme ahí. Nos despedimos, y sentí miedo y le pedí que regresar junto a el.

Esa vez temí perder muchas cosas. Encontré muchas otras que jamás pensé encontrar. SU CONFIANZA. Necesitaba de mí, todavía no comprendíamos porqué. Sin darnos cuenta nos convertíamos en grandes amigos, amigos a pesar del sexo y los silencios. Amigos que no solo estábamos en los buenos momentos... sino aprendíamos a enfrentar los malos.


Y el viaje nos esperaba de consuelo...

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