sábado, 5 de mayo de 2012

Carta a mi abeja hermana.

Querida Bee:

Le cuento que hoy mis medias rojas se tornaron azules, le cuento que su bonus track, esta aprendiendo a madurar (aunque todavía le cueste escribir en primera persona).
Le cuento que estoy de pantuflas, con pelo corto y mis alas fueron recortadas, para no volar. Escucho Lisandro Aristimuño para acariciar mi alma, la soledad... vio? la soledad nos hermana con la música. O nos consuela.
Le cuento que no será tía, porque tantas maldades hice en esta tierra, que me las cobran en el cielo, no es que pensé mucho en dejar crías en este mundo, mas bien... pensé en tempestades.
Imagínese uno como nosotros, o mas bien, diferente. Único, con plumas claro... y cola, una larga cola (genética del padre).
Quizás lo peor... es que todavía lo tengo dentro, sabiendo que se ha de soltar, o lo dejaré caer, hacia no se donde.
Le cuento, todavía no sé porque le cuento. Resultaría mas fácil, no escribir, o ponerme un sombrero bombin y teñirme el pelo, y salir a caminar. Pero cualquier solución no tiene consecuencia hacia lo inevitable.
La verdad, es que le escribo para mostrarle, que sigo aquí, sin muchas cosas, sin sombrero, sin consuelo, sin futuro hijo en mi vientre... pero sigo aquí, hasta con sonrisas y lagrimas.

 No encuentro manera correcta de sobrellevar el dolor. Solo escribirle una carta y esperar el final con miel.

Vivir y morir en vos...





1 comentario:

  1. no se porque recién hoy veo esto! cuestiones del destino serán... como tantas otras.
    Mi querida hermana, siempre seremos pájaros aun cuando las alas estén recortadas, porque uno solo puede ser lo que es y nada mas.
    NO le voy a decir que no es una mala broma lo del pequeño pajarito que quiso ser y no fue o quisimos que fuera y el no quiso ser... nunca lo sabremos.
    A mi me calma Minimal pero cada cual tiene su banda de sonido a gusto =)
    nunca se preocupe por las pantuflas, nada en los pies sirve para atar a un pájaro, nisiquiera la las alas cortas, pruebe! ya verá que el aire en la cara la ayuda.
    Todos vamos madurando en cierta forma y la miel y el azufre parecen ser el trago preferido del destino que con una ondera en sus tiempos libres nos obliga a poner las patas en la tierra por solo un rato... solo un rato, mas no es soportable.
    La quiero infinitamente!

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