domingo, 13 de marzo de 2011

Un poco de menta para el Mojito

Nunca me ha pasado de llorar en un acto sexual, pero si alguna que otra vez después de hacer el amor (no es lo mismo) escondida dando la espalda.
Muchas veces he cantado, he reído a carcajadas después de acabar (cortando el clímax) me he quedado dormida en medio del acto (que ebria).
Muchas otras me he acalambrado, otras ni siquiera dado cuenta que el acto había comenzado y acabado en un suspiro.
Muchas veces he sufrido espantos bajar escaleras con tacos... mis piernas temblaban, otras he quedado tan sensible como para estar sentada y seguir sintiendo cosas...
Pero todavía sigo con este estilo de sensación, después del acto (al otro día),  me siento terriblemente desganada. Algo así como la resaca pero sin dolor de cabeza... es mas bien el cuerpo y los deseos de querer dormir todo el día.

He optado tomar el limón en mojito y no en tekila... cambios meros cambios. He optado por resignar mis deseos de que Pecado tenga impulsos de llevarme al cine (a veces me sale la Susanita de adentro), y regresar a mi Mafaldismo e ir al cine sola (no será la primera vez ni la última)

Y gracias a Dios, comienzan las clases mañana así deje mi familia de creer que soy su mucama.




2 comentarios:

  1. El placer también quita fuerzas, de otro modo sería muy fácil re-cargarse de energías para seguir viviendo.

    Sin embargo, yo nunca abandonaría el placer.

    Saludos

    J.

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  2. La verdad que no sé muy bien qué decir al respecto...jajaja, por no haber vivenciado esa misma situación. Pero los cambios en mi humor son iguales.

    Espero que todo esté bien, te deseo un buen comienzo de clases! ;)

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