miércoles, 3 de marzo de 2010

Cuerpos con alas gastadas

Érase un día especial. La despedida de mi hermano, quien iba a partir hacia tierras lejanas. Un dios encomendó una fiesta de mortales... no se si Dios, en realidad, tendría que haber sido el mismísimo SatanaZ.
O casualidad, mis deseos sexuales estaban acrecentados, pero al ser la despedida de mi hermano, encapsule mis deseos y me dirigí hacia el campo en donde vivía el.
El cielo no acompañaba la idea de nuestra fiesta, llovió como si tuviera la necesidad de expulsar todas las gotas pesadas de agua que poseía
La gente comenzó a tomar mientras el perro (divino por cierto) desesperado jugaba con todo el mundo. Yo sentada en el pasillo de las escaleras, junto a mi hermano de frente, con vasos de fernet disfrutando, sintiendo por completo como nuestra amistad daba lugar a la distancia física y prometía de algún modo luchar porque nuestras almas no corran con la misma fortuna. Cuando apareció el Pecado (en ese entonces, era solo título, no un acto), y se sentó a mi lado y sin menos apuros y sin preocuparse que mi hermano estaba frente me dijo, vamos a cojer?..... (Momento de risas, pero con deseos por dentro)....... Pensé, no es justo para mi hermano, pero era tarde, mi SI salio de un gesto. Y nos fuimos, mi hermano solo atino a sonreír (después se tomo su tiempo para hacerme burla).
El camino a casa fue, extremadamente extenso, pero la recompensa fue buena. Nunca había disfrutado tanto del sexo. Acto de animales, sin caricias, con deseos propios de abarcar todo el cuerpo y apretar, arañar, tratando de algún modo hacer sentir al otro todo lo que una siente, creo que no quedó lugar en su cuarto que no hayamos estado. El aire estaba prendido, pero transpirábamos como si estuviésemos en un horno.
Nunca esperé que la violencia sea parte de mi vida sexual, pero ese día, el Pecado me trataba con violencia, apretó hasta lastimar, sus dedos se incrustaban en mi cabellera y tiraban hacia atrás, mis pelos se tensaban con su fuerza, mi cuerpo se abría y humedecía de una manera, jamás lograda.

p/d
Y la niña angelicalmente alada, cayó en lo más profundo de los placeres carnales. Y cómo no hacerlo, si terminaron arrancándole pluma tras pluma.






3 comentarios:

  1. Es que los placeres carnales son muy lujuriosos!jajajajja

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  2. S. = la verdad jejejej

    la lujuria es un pecado?...creo que por eso es su apodo..

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  3. mi pequeña pecadora desplumada!

    (¿la lujuria no era un nosequé para los ricos? a ver si voy a tener de eso!!)




    biquiños -a veces desconectados-

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